Puede que el título os haya sorprendido o incluso me toméis por loco al leerlo. Pero es cierto, o eso parece. Últimamente se están manifestando fenómenos paranormales en el Instituto San Isidoro, tales como que las puertas se abren lentamente, con intriga; las sudaderas y los bolígrafos desaparecen como por arte de magia y lo más impactante, e incluso presenciado por un servidor, las persianas de las ventanas de las aulas se abren muy bruscamente, provocando reacciones de susto en los alumnos. Los estudiantes del centro más antiguo de Sevilla, lo llevan con normalidad, puesto que hay dos corrientes que intentan descifrar quien es el responsable de estos hechos.
La primera es que es el espíritu de un antiguo conserje, cuyo esqueleto forma parte del material didáctico del departamento de biología,es el que a modo de diversión, provoca estos movimientos de puertas y ventanas.
El segundo pensamiento, y del que yo soy más partidario, es que Gustavo Adolfo Becquer (que estudió en el San Isidoro), ha vuelto hecho fantasma para recoger su título de Bachillerato, pero no se lo dan, por lo que se ha enfadado y está provocando todo este revuelo en el instituto.
A partir de aquí, pueden sacar sus propias conclusiones y opiniones, y si es necesario, comenten.
De todos modos, pido al Sr. Becquer, que sea piadoso de nosotros.
La primera es que es el espíritu de un antiguo conserje, cuyo esqueleto forma parte del material didáctico del departamento de biología,es el que a modo de diversión, provoca estos movimientos de puertas y ventanas.
El segundo pensamiento, y del que yo soy más partidario, es que Gustavo Adolfo Becquer (que estudió en el San Isidoro), ha vuelto hecho fantasma para recoger su título de Bachillerato, pero no se lo dan, por lo que se ha enfadado y está provocando todo este revuelo en el instituto.
A partir de aquí, pueden sacar sus propias conclusiones y opiniones, y si es necesario, comenten.
De todos modos, pido al Sr. Becquer, que sea piadoso de nosotros.


yo también me quedo con la idea del espíritu del gran Bécquer... qué gracioso es el jodio haciéndonos pasar estos sustos jajaja
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